El Grano de Sal nació como una idea en familia. Más que abrir un restaurante, queríamos crear un espacio que fortaleciera nuestra cercanía y al mismo tiempo compartiera con otras personas la forma en que vivimos la mesa en casa: sin prisa, con platillos al centro, buena conversación y la sensación de sentirse realmente bienvenido.
Nuestra cocina reúne influencias de Oaxaca, del centro de México, de España y de distintas tradiciones mexicanas que han formado parte de nuestra historia familiar. Aunque vivimos en Mérida y naturalmente existen algunos guiños de la región, nuestra propuesta busca explorar una cocina mexicana más amplia, centrada en sabores caseros, recetas familiares y platillos para compartir. Muchos de nuestros platillos surgieron primero en reuniones en casa y con el tiempo se fueron desarrollando hasta llegar al menú del restaurante. Algunos incluso han pasado por generaciones, como nuestros chiles pasilla rellenos y el chicharrón de la casa.
La idea de “botana” es muy importante para nosotros. Entendemos la botana como ese momento previo a la comida donde aparecen distintos platillos para compartir, muchas veces preparados con lo que hubiera en el refrigerador, de forma un poco improvisada pero siempre con sabor casero y auténtico. Es el momento de una cerveza, un tequila o un mezcal antes del plato fuerte, mientras la conversación toma su tiempo.
Por eso gran parte de nuestro menú está pensado para colocarse al centro de la mesa y disfrutarse poco a poco. Tlayudas, enmoladas de mole coloradito, chicharrón de la casa, chiles rellenos y distintas sugerencias de cocina reflejan esa forma de entender la comida mexicana: cercana, generosa y hecha para disfrutarse sin prisa.
Nos encontramos en el Centro de Mérida, cerca de Santa Lucía, Paseo de Montejo y el Palacio de la Música. Muchos de nuestros visitantes llegan buscando una alternativa distinta dentro de la oferta gastronómica de la zona: un lugar tranquilo, cálido y honesto donde disfrutar cocina mexicana más allá de la comida típica yucateca.
En El Grano de Sal seguimos atendiendo personalmente porque queremos que cada persona se sienta más como invitado en nuestra casa que como cliente de un restaurante.